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El mundo en blanco y negro: silencio, profundidad y misterio

«En realidad prefiero el blanco y negro. No es que no haga fotografías en color, pero me he dado cuenta de una cosa: el color no encaja bien en mi mundo. El blanco y negro me ofrece una distancia. Una especie de distancia de la vida real.
Creo que esa distancia es muy importante. La vida real es multicolor. El blanco y negro ofrece una sensación de desapego. Permite al público y a los espectadores encontrar sus propias respuestas y ofrece el espacio y la profundidad para reflexionar y contemplar mis ideas.»

Fan Ho

Esa palabra —distancia— es clave

Cuando escuché estas palabras de Fan Ho, tuve la sensación de que alguien había puesto en orden algo que yo llevaba años sintiendo, fotografiando e incluso evitando explicar. Esa idea de distancia —de apartarse un poco de la vida real para poder mirarla— no solo define su manera de entender la fotografía, también explica por qué el blanco y negro sigue siendo, para mí, una elección tan natural como inevitable.

Exposición de fotografía en blanco y negro de Monica Riveiro
Entrevista a Mónica Riveiro con motivo de su exposición de fotografía en blanco y negro "Eterno Presente"
Monica Riveiro en una de sus exposiciones de fotografia de blanco y negro en Gijón
Exposición de fotografía en blanco y negro de Mónica Riveiro y Carlos Conde "Historias de Liquerique"

En plena era del color saturado, vibrante y llamativo (ese color que parece gritar ¡mírame! a todas horas), puede resultar un poco extraño llenar una página web o las redes sociales con fotografías en escala de grises.

Hay a quien le parece triste.
A otros, vintage (que curiosamente ahora es moderno).
A otros, poético.

Y siempre hay quien intenta psicoanalizarte por la gama de grises que usas, como si ahí estuviera la clave de todo.

Mi respuesta corta sería: «porque sí».

Pero como no siempre apetece ir por la vida pareciendo borde, tengo una respuesta más honesta.
Y, aviso, bastante más larga.

La vida real es multicolor, caótica y ruidosa. 

El blanco y negro, en cambio, introduce una pequeña distancia. La justa para mirar sin ser arrastrados por lo que vemos. En ese espacio ocurre lo importante: la contemplación, la reflexión y la posibilidad de que cada espectador encuentre su propia lectura.

Portada del libro Confín de la espesura de José Manuel García con fotografía de Mónica Riveiro
Portada del libro de poesía de Juan Manuel García con fotografía en blanco y negro de Mónica Riveiro

Cómo llegué al blanco y negro sin buscarlo

Llegué al blanco y negro por accidente. Y, como sucede con las cosas importantes, una vez atrapada ya no quise liberarme.

Al principio fue la fascinación por el laboratorio: revelar mis propios carretes, elegir películas, reveladores, papeles, filtros. La magia lenta y paciente de la ampliadora. Ensayo y error.

Los papeles baritados.

Esos negros.

Esos blancos.

El color estaba ahí, por supuesto. Incluso llegué a tener equipo para revelado e impresión en color. Pero el blanco y negro era demasiado tentador siempre. Cuando fotografiaba en color —muchas veces con la mítica Fujifilm Velvia— sentía que lo que comunicaba no tenía nada que ver con lo que yo era cuando fotografiaba en blanco y negro. Era como si tuviera que cambiar el chip mental según la película que cargara en la cámara. Y ese cambio no fluía.

Durante un tiempo viajé con dos cámaras Canon A-1: una con color y otra con blanco y negro.

¿El resultado? Un batiburrillo. Ni una cosa ni la otra. No era yo. Aunque a veces sonaba la flauta. Así que elegí y me quedé.

Fotógrafa posando con cámara analógica cargada con carrete en blanco y negro
Mónica Riveiro con dos cámaras al cuello, una con una cámara cargada con carrete en blanco y negro y la otra con uno de color
Fotógrafa posando con cámara analógica cargada con carrete en color
Pues sí, ahí de nuevo las dos Canon A-1 inseparables

El blanco y negro como forma de ver

Lo que el blanco y negro me aporta raras veces lo hace el color. No porque el color sea inferior, sino porque no encaja con mi manera de mirar. Como dice Fan Ho, no encaja con mi mundo.

Vemos el mundo en color todos los días. Para mi no tiene misterio. El blanco y negro, en cambio, introduce ensoñación. Misterio. Profundidad. Porque no vemos así. Porque es una traducción no una copia de la realidad. O quizás una interpretación muy personal.

¿Me gusta una buena puesta de sol con colores espectaculares? Por supuesto. Pero prefiero contemplarla… o hacerle una foto con el móvil y seguir caminando.

Lo que me interesa fotografiar va por otro lado: es más interior, más introspectivo, más personal.

el blanco y negro como forma introspectiva de ver el mundo
Mirar el mar sin necesidad de color.
el blanco y negro como forma introspectiva de ver el mundo
El blanco y negro como forma introspectiva de ver el mundo

Silencio, lentitud y tiempo suspendido

Para mí, el blanco y negro es silencio.

Y es lentitud.

Cuando fotografío  en blanco y negro algo me introduce en una especie de meditación interna. Como ponerse tapones en los oídos y escuchar sólo la respiración y el latido del corazón.

El mundo se paraliza.

El tiempo se dilata.

Pierdo la noción de las horas. 

Con el color ocurre justo lo contrario. Mi mente se activa demasiado. Se dispersa. Se estresa. 

Profundizar, no simplificar

El blanco y negro no simplifica por eliminar el color.

Profundiza.

Acalla distracciones.

Dirige la mirada a donde yo quiero, no a donde el color impone. Cuando éste desaparece, aparece un mundo nuevo -imaginado o ficticio- y una lectura completamente distinta.

Busco el misterio. El ensueño. Lo que no se ve a primera vista.

El blanco y negro profundiza cuando se elimina el color
El blanco y negro profundiza cuando se elimina el color

Introspección

Las emociones que transmito son las mías. Fotografío porque algo me emociona, y eso es exactamente lo que quiero mostrar: mis sueños, mis miedos, mis anhelos.

Mis imágenes no hablan de otros. 

Hablan de mí.

Por eso el blanco y negro es, hoy, mi seña de identidad. No sé si cambiará en el futuro. No lo sé. Lo que sí sé es que ahora mismo es la forma más honesta que tengo de contar mis historias y de profundizar en mí misma. 

Como decía Fan Ho, el blanco y negro «ofrece el espacio y la profundidad para reflexionar y contemplar mis ideas». Y en ese espacio -silencioso, lento y lleno de grises- es donde mejor sé estar.

Y en ese espacio -silencioso, lento y lleno de grises- es donde mejor sé estar.
Y en ese espacio -silencioso, lento y lleno de grises- es donde mejor sé estar.
Publicado en Fotógrafos, Reflexión

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