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FLOW

:: UNO DEBE ABANDONARSE A SU INTUICIÓN: SABEMOS MÁS DE LO QUE CREEMOS – DAVID LYNCH  ::

«La fotografía es como una terapia»

Desde hace ya bastante tiempo he oído esta frase en boca de muchos fotógrafos. Incluso yo misma la he repetido en infinidad de ocasiones. Pero creo que nunca he sido realmente consciente del alcance del significado que conlleva.

«La fotografía en sí tiene que ver con cómo prestar atención. Si estoy en algún lugar y escucho lo que llamo campana zen (la campana zen es algo que suena así: ding). Es muy pequeño. Pero a veces, esa pequeña notación es más fuerte o más significativa que cualquier otra cosa en el entorno. Todo lo demás es una distracción y una pequeña nota es lo que me llama la atención. He aprendido a confiar en eso. Es como si esa cosa hubiera entrado en mí, en lo más profundo de mi interior y hubiera apartado la distracción, de modo que algo esencial estuviera vibrando y me hiciera decir: «¿de qué se trata?». Y voy allí, a esa cosa. Esta es una oportunidad para hacer una fotografía.»

(Fragmento extraido de la entrevista realizada a Joel Meyerowitz por W. Scott Olsen para Frames)

Coger la cámara y salir a dar un paseo es una forma de meditación. Me meto en mi mundo, observo a mi alrededor y mantengo esa atención para ver aparecer el «zen bell» del que habla Joel Meyerowitz en una entrevista.

«FLOW», o fluir, es un dejarse llevar. No es más que concentrarse en el aquí y ahora, enforcar la atención en este preciso momento. Es estar atento a esa «zen bell» de la que habla Meyerowitz. Es olvidarse de los problemas, del qué tengo que hacer esta tarde o mañana, del ruido de fondo. Es como una práctica espiritual.

En este proyecto  no sé lo que estoy buscando. Simplemente salgo a la calle, me cuelgo la cámara al cuello, pongo una velocidad de obturación lenta porque quiero captar no sólo el movimiento de las personas con las que me cruzo sino mi propio movimiento. Así, fotógrafa y fotografiado se vuelven un único objetivo a captar por mi cámara. La mayor parte de las fotografías están hechas sin pararme y muchas veces simplemente sigo el ritmo y los pasos de la persona a la que quiero fotografiar o me giro siguiendo su movimiento o, si está parada me acerco mientras hago la fotografía. No sé lo que busco pero cuando lo encuentro lo reconozco y lo persigo. Es una intuición de que en la escena hay algo que me atrae, me llama… y en ese momento es cuando acciono el disparador de la cámara dejando actuar al inconsciente.

Después de una sesión fotográfica vuelvo a la «vida real» y lo cotidiano. Pero regreso renovada.

La idea de FLOW me la inspiró mi visita a Dublín después de 32 años. No sabía cómo abordaría fotográficamente la ciudad después de tantos años. Al segundo día de estar allí, en mitad de la calle que en mi juventud tanto había recorrido algo me dio una pista de qué fotografías tenía que hacer. Le tomé el pulso a la ciudad. Sentía su latido bajo mis pies.  Y en muchas de las fotografías ese pulso quedó literalmente reflejado. Ese pulso lo creaba cada persona que recorría la ciudad.

En este trabajo con fotografías hechas en la ciudad de Gijón, mi ciudad, hago algo parecido. Pero con la diferencia de que el ritmo y pulso de esta ciudad ya lo conozco. Ahora simplemente me dejo llevar por él, dejo que me atrape y me arrastre. Me dejo llevar y de alguna manera intuyo cuándo tengo que disparar. Todo ocurre de una manera inconsciente y a veces casi imposible de explicar.

Cartier-Bresson dijo: » no debemos pensar mientras hacemos una fotografía». Y Salgado: «llega un momento en el que no eres tú quien hace la fotografía»

Las fotografías están hechas con la técnica ICM (intentional camera movement). Sin embargo yo prefiero llamarla de otra manera. La cámara se mueve conmigo, va pegada a mi cuerpo. Si tuviera que ponerle un nombre a esta técnica sería IBM (intentional body movement). La cámara dibuja la escena al son de mi propio cuerpo.

La maravillosa música de Joep Beving me acompañó en la edición de estas imágenes

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