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Edimburgo

Hoy en día es complicado encontrar un mínima parte de la esencia de lo que fueron las ciudades antaño. Todas las ciudades importantes, y sobre todo capitales, están llenas de turistas (en la cual yo soy una más). También es complicado cuando sólo estás de paso y decides quedarte cuatro horas para pasear y hacer alguna fotografía mientras haces tiempo  para coger un tren hacia otra ciudad y otras cuatro horas otro día antes de ir al aeropuerto.

Me paseé por las calles más populares, lo cual no significa que sean las mejores ni las que recojan la esencia de esta ciudad. Todo lo contrario. Aún así te puedes cruzar con personas genuinas, auténticas, que al verlas sabes que ahí está esa esencia, entremezclado entre el antes y el ahora.

No tenía ningún plan. Sólo me dejé llevar. Tampoco busqué. Encontré. Me gustó lo que me hizo sentir la ciudad y pese al calor que hacía (con lo que no contaba) y las cosas tan absurdas que vi para atraer a los turistas que se dejan sorprender por aberraciones contra la naturaleza, volveré para pasar más días en ella y buscar esa esencia de Edimburgo. 

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